Los Imperfectos

Mi hermano dijo mientras veían la televisión; “Míralos, no son reales. Están fingiendo”.  …era un reality show.

Los imperfectos.

Entonces hubo una completa asimilación del producto que vendía la televisión, y los reality shows fracasaron por mostrar sentimientos falsos y no como las perfectas emociones que mostraban en las series y telenovelas, donde cada lágrima era justa, exacta. No más risas de las necesarias, ni llantos molestos, ni voces fastidiosas. Y la gente dejó de creer en ellos mismos por mostrar sentimientos que obviamente eran falsos porque no eran hermosos ni perfectos. Había más risas de las necesarias, había voces molestas y llantos fastidiosos, lagrimas que mojaban toda la cara y no caían dramáticamente. Pero esto generó una frustración en las personas, y la respuesta fueron hermosas mascaras de rostros predeterminados, que la gente cargaba consigo para mostrar sus sentimientos, con llantos y risas pre-grabadas. No se tenía derecho a sentirse triste sin su determinada mascara, ni enojado si esta se olvidara en casa. Los psicólogos recomendaban salir a la calle solo con la mascará de la felicidad, afirmaban que así en su vida no habría espacio para la tristeza. Las madres abandonaban a sus hijos con maquinas que los mantenían calientes y los alimentaban, hasta que aprendieran a usar sus mascaras, porque al principio no soportaban el llanto imperfecto de sus hijos. Las maestras siempre con su máscara de enojo porque los niños reían dentro de sus caras serias. El mundo era mejor, todos en los retratos de navidad estaban felices, todos en la calle eran perfectos. Llenaron sus mascaras de colores, piedras y diamantes; y la tristeza y el enojo se volvieron sentimientos hermosos. Bastaron un par de años para que el gobierno las determinara de uso obligatorio, con pena de muerte para todas aquellas personas que no fueran hermosas. Pero aun así, había quienes que salían a la calle sin sus mascaras, a gritar con sus voces horrendas y rostros imperfectos, y a ellos, comenzaron a llamarlos locos. Ellos eran: los imperfectos.

David Bearman

Y después de un bonito cuento corto (en homenaje a Bradbury), una recomendación: Beginners.

Mi personalidad fue cread por alguien más y  todo lo que me quedó es esta estúpida playera.

Mi personalidad fue cread por alguien más y todo lo que me quedó es esta estúpida playera.

Gracias por sus visitas. Comenten qué les pareció el cuento y si han visto la película, me encantaría escuchar sus opiniones.

Vida larga y próspera.

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